
El análisis de orina es una prueba rutinaria, sencilla y accesible para cualquier clínica veterinaria. Para obtener resultados precisos, es fundamental contar con una muestra adecuada. La muestra ideal debe ser reciente y puede obtenerse mediante micción espontánea, sondaje uretral o cistocentesis. Se recomienda recolectar al menos 5 ml de orina en un tubo de ensayo limpio y cónico para evaluar sus características físicas, realizar el análisis químico y examinar el sedimento urinario.
Las principales características físicas a observar en una muestra de orina son el color, el grado de turbidez o transparencia, el olor y la densidad urinaria. Para complementar el análisis, se utilizan tiras reactivas de orina, un método económico que permite realizar un análisis cualitativo y semicuantitativo. Estas tiras pueden usarse de manera manual, comparando los resultados con el colorímetro del inserto, o de forma automática con un analizador de orina veterinario.
Las tiras reactivas suelen medir 10 parámetros clave, que se describen a continuación:
Estos parámetros permiten evaluar la salud urinaria y metabólica de los animales, facilitando un diagnóstico rápido y efectivo.